HÉCTOR ALTERIO, UN HERMOSO VOLVER

por Rafael Valles

La llamada publicitaria puesta en la página web del Teatro Astros anunciaba así el regreso de Alterio a Buenos Aires: HÉCTOR ALTERIO PRESENTA: A BUENOS AIRES – EN SU DESPEDIDA DE LOS ESCENARIOS ARGENTINOS. Para quien pudo acompañar los pasos de Alterio por Buenos Aires ahora, en abril de 2023, quizás pueda sumar un sentimiento más amplio que una despedida. Frente a sus 93 años de vida y con una energía de quien no parece dispuesto a colgar los botines, asistir  al espectáculo ofrecido por Alterio me trajo un sentimiento de celebración.

Celebración a una trayectoria, al hecho de volver a Buenos Aires después de diez años, a la posibilidad de reencontrar su acento porteño, sus pasiones.  Héctor y Tita seleccionaron para el espectáculo textos que son una celebración al tango, a la amistad, al deseo de volver. ¿Cómo no ser cautivado cuando Alterio recita Teoría de los buenos deseos, de Hamlet Lima Quintana?

Que no te falte tiempo

para comer con los amigos

partir el pan,

reconocerse en las miradas.

Deseo que la noche

se te transforme en música

y la mesa en un largo

sonido de campanas.

O entonces por Siempre se vuelve a Buenos Aires, hermosa letra escrita por Eladia Blázquez en una canción compuesta por Astor Piazolla.

Esta ciudad está embrujada, sin saber…

por el hechizo cautivante de volver.

No sé si para bien, no sé si para mal,

volver tiene la magia de un ritual.

La celebración también fue del público. De todos los públicos. En la primera función, al entrar en el escenario, Héctor fue recibido de pie, con aplausos que se mantuvieron contundentes por minutos. Al final de la presentación, más aplausos cargados de emoción. Días después, al llegar al salón del Centro Cultural Kirchner para recibir un homenaje como Personalidad Emérita de la Cultura por el Ministerio de la Cultura, Alterio fue recibido con gritos de “Olé, olé, olé, olé… Héctor, Héctor!”, como si de pronto las formalidades perdieran espacio para un cálido clima de hinchas al reencontrar a uno de sus cracks volviendo a casa.

Como extranjero, al asistir estos hermosos momentos, me enamoré de la pasión y del cariño que los argentinos manifestaron para un nombre referente de su historia. Cada abrazo que Alterio recibió en este homenaje parecía decir un contundente “¡cómo te extrañamos!”. Asistir al abrazo entre Alterio y Pepe Soriano trae esta dimensión de cómo las emociones fueron intensas (para quien lo quiera ver, el video está disponible en YouTube: https://www.youtube.com/shorts/Lq5aoBZUQ7o).

Si ya no fueran suficientes estas celebraciones, la más esperada de todas mostró por qué  Alterio es tan admirado y querido por el público y por sus colegas. Sobre el escenario, acompañado por el pianista Juan Esteban Cuacci y dirigido por su esposa y compañera de toda una vida, Angela Tita Bacaicoa, Héctor logró un trabajo con un gran virtuosismo actoral.

Cito acá un momento puntual del espectáculo, que dice mucho sobre su trabajo de interpretación, cuando Alterio recita el poema “¡Qué lástima!” del poeta español León Felipe. Hay un giro en el texto que aparece cuando se refiere a una niña (link para acceder al poema: https://www.zendalibros.com/lastima-leon-felipe/). Es una parte del texto que va del encantamiento a la tristeza. En él, Alterio maneja con maestría el tono de la voz y los tiempos de la lectura, carga de emoción el silencio entre cada palabra, subraya la imagen buscada por Leon Felipe que se mueve entre la alegría frente a esa niña que lo miraba desde la ventana, hasta la tristeza en ver, tiempo después, “como se la llevaban en una caja muy blanca…”. Entre momentos tan lindos de este espectáculo, es en “¡Qué lástima!” que llegamos al ápice. Ahí está su profunda unión con León Felipe, ahí está la entrañable conexión con el público que lo aplaudió con tanta calidez y con gritos de bravo. Alterio nos muestra cómo llenar de emoción y sutilezas la lectura de un poema, nos encanta con un virtuosismo que no necesita afirmarlo, pues entiende la medida, sin sobrepasarla.

Su proceso instintivo de composición, sin método preestablecido (No tengo método; tengo sudor y lágrimas, dijo al diario El País, en 2006) lo llevó al corazón de personajes que hoy hacen parte de la historia del cine argentino y español.

Cuando uno escucha su nombre, en seguida vienen a la cabeza personajes como José, el  anarquista (Caballos Salvajes, 1995), el viudo Martín Santome (La tregua, 1974), el soñador Nino Belvedere (El hijo de la novia, 2001), Roberto,  el complaciente con los americanos  (La historia oficial, 1985), el melancólico y solitario José (A un dios desconocido, 1977), el Don Alejandro, amante de música clásica (El nido, 1980). Mi cariño y admiración por el cine argentino también pasa mucho por sus personajes, por un actor que encontró en ellos, “una forma de encubrir su patológica timidez”, como dijo en su discurso en el CCNK. Nos toca agradecer también a su timidez por haber generado trabajos tan lindos en estas películas y en tantas otras obras cinematográficas y teatrales.

En la última función de A Buenos Aires, el pianista Juan Esteban y Héctor dedicaron el último poema para Angela Tita Bacaicoa, la gran responsable para que todo eso se volviera realidad. Este espectáculo es también una celebración a este profundo amor entre ellos dos. Si hace casi cincuenta años, Héctor y Tita vivieron momentos tan difíciles frente a la amenaza de la Triple A y a la necesidad del exilio para España, verlos ahora con A Buenos Aires celebrando su amor por Argentina y por Buenos Aires es también una celebración a la vida, al arte, a la cultura.

– Decir solamente gracias, sería poco. Decir no me lo merezco, sería mentira. Vuelvo a insistir, muchísimas gracias, no encuentro otra coleta que tenga esta palabra para cogerla así. ¿Qué más hay después de gracias? Están todos ustedes y eso para mí ya es fundamental – dijo Alterio en el homenaje, tras recibir la placa de las manos de TristánBauer, ministro de Cultura.

Si Héctor va a volver en un futuro próximo a Buenos Aires, sea para una nueva película, sea para un nuevo trabajo o para un simple paseo de vacaciones, uno no lo sabe. Lo que sí se puede decir es que valió la pena haber esperado todos estos años por su regreso. Alterio escribió un nuevo y lindo capítulo de su historia en Argentina. Fue para mí un privilegio poder testimoniar y disfrutar cada momento de ella siendo escrita.

¡Mil gracias Héctor y Tita!

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